miércoles, 30 de noviembre de 2011

Podría pasarme un día entero mirándote, grabando cada ángulo de tu cuerpo, cada arruguita en tu rostro, cada matiz de tu pelo, cada recoveco en tu sonrisa. Tumbada en tu pecho escuchando a tu corazón latir, intentando acompasar mi respiración al ritmo de tus latidos. Mirarte a los ojos y sentir que el mundo se detiene, que solo existimos tu y yo, que todo lo demás carece de importancia cuando estamos juntos. Y es que el simple contacto de tu piel hace que mi cabeza empiece a arder, presa del deseo que me provocas, esclava de tus besos. Me encanta ese sentimiento de complicidad que surge cada vez que me haces reír; me encanta sentir que a tu lado puedo ser yo misma. 

Eres el mejor regalo que me podrían haber hecho en esta vida... Tú y tus sonrisas, tú y tus ganas de hacerme rabiar, tú y tus besos del sabor de la vida, tú y tu forma de acariciarme como si fuera el cristal más delicado de este mundo, tú y tus miradas que hacen que me quede sin habla, tú y tus jodidas ganas de vivir, de ser feliz.

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