sábado, 9 de marzo de 2013

Por no sentirme bien, ya no me siento bien ni dibujando. Y que haces cuando tu única vía de escape desaparece, cuando las palabras fallan y escasean, cuando gritan por salir y sin embargo tu garganta se niega hasta a susurrar. Que haces cuando tus piernas flaquean una y otra vez, cuando crees que por fin has salido del pozo pero vuelves a caer, ¿Cuantas van ya? Perdí la cuenta una tarde gris de domingo, perdí la cuenta una noche donde las sabanas eran mi único consuelo, secando las lagrimas furtivas que salían desde lo mas hondo del corazón. Llorar, llorar o ahogarse en tus propios miedos e inseguridades, te ahogas en dolor, en ese tipo de dolor que no se cura por muchos calmantes que te metan en vena, ese jodido dolor que nunca, nunca se va. Amaina la tempestad, pero siempre vuelve. La desesperación roza mis huesos, la desesperación por encontrar esa jodida "felicidad" de la que tantos presumen. ¿Será el karma? Quién sabe. Será que nunca conseguí olvidar, será que algunas cicatrices tardan mas en sanar... Será que ya no encuentro el sentido a mi vida, que los días pasan y sigo igual, que nada cambia, nada acontece, que todos avanzan y yo sigo en el mismo puto lugar, en la puta misma ciudad, con los mismos putos problemas y la jodida soledad rozándome los talones. Será que me da miedo hablar porque solo salen quejas y lamentos, será que me da miedo cambiar, será que me da miedo arriesgar y perder, será que no soy tan fuerte como todos creen. Y que haces cuando ni la música es capaz de ahogar los sollozos, cuando oírte llorar se convierte en rutina y suena la misma triste canción en tu corazón.

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